“La mañana de San Juan

no te quise guardar ramo

la mañana de san Pedro

de claveles te lo guardo…”

Tal y como recoge José Ángel Urzay la víspera de del 24 de junio, San Juan, era noche de verbenas al aire libre. La noche y la madrugada de ese día eran consideradas mágicas.  En muchos pueblos había cofradías que se encargaban de organizar los actos religiosos y después actos lúdicos con los que terminar la jornada. Pero quizás eran las manifestaciones populares espontáneas las más interesantes.

Era una noche de hogueras como las que  aún se realizan en Saviñán o en Valtorres. Tras lo cual  las cuadrillas recorrían los pueblos rondando a las chicas. Los mozos tenían la costumbre de engalanar la ventana de sus novias con ramos de cerezas, flores, dulces,  etc… ,cuentan en un pueblo que a uno se le desbocó la pasión y le puso a su amada un cerezo entero en el balcón.

Pero había otra costumbre menos amable; si la moza no gozaba de la simpatía de los jóvenes lo que se ponía eran cosas menos agradables, desde cardos borriqueros, yezgos, culebras muertas o  huesos de burro  entre otras lindezas… la costumbre de los cardos llegó a arraigar de tal manera que en algún pueblo, como Paracuellos de Jiloca, a San Juan se le conocía como el Santo de los cardos….  y para no despertar el malestar entre la población casadera al ponerles adornos bonitos a unas sí y a otras no al final se les ponían cardos a todas y cuanto más grandes mejor…..

Las mozas tenían otras costumbres, cuentan que en algunos pueblos por la noche se echaba una clara de huevo en un vaso con agua y se dejaba hasta el amanecer… decía que por la mañana se veía la figura de la Virgen. Las jóvenes hacían la sanjuanada que consistía en salir de casa de madrugada antes de salir el sol,  ir al río o a una fuente, lavarse la cara y los pies mientras se veía salir el sol desde un punto determinado…..

Este último punto es especialmente interesante, por ejemplo en Embid de Ariza las mujeres recogían flores sanjuaneras para ponerlas en la ventana, se lavaban la cara en la fuente y esperaban ver la salida del sol por la Peña del Agujero … algo que algunos no consideran una coincidencia…..

En muchos pueblos las mujeres esa madrugada cogían plantas de carácter medicinal, en Berdejo se recogía la flor del sauco, en Ruesca el pericón…. y en otros era costumbre plantar las primeras borrajas.

En otras localidades era costumbre comer chocolate y tortas de sartén en el monte, después de mojarse la cara con el rocío de la mañana y ver la salida del sol desde un punto determinado,  los de Godojos lo hacían desde el Cerro del Viñador, los de Cabolafuente desde la Torrecilla, los de Paracuellos de Jiloca subían al alto de la Charluca, los de Fuentes de Jiloca a la Fuente del Chopo y los de Berdejo a la Fuente de la Chota.

En muchos de nuestros pueblos la tarde de San Juan se hacían meriendas junto a ermitas dedicadas al santo, ríos y fuentes quizás en desagravio a las mozas a las que se les había puesto cardos la noche anterior…..

Bibliografía:

URZAY BARRIOS, J. A., Cultura Popular de la Comunidad de Calatayud Centro de Estudios Bilbilitanos, Calatayud, 2006.