“La parroquia de nuestras patronas, situada en el barrio alto del pueblo, estuvo dedicada al Salvador en un principio, y por muchos años. Varios fieles devotos, y naturales de éste, habían estado en Sevilla y viendo lo prodigiosas que allí se ostentaban, les erigieron en este Templo, altar e imágenes que veneraban constantemente en unión de otros, profesores de Alfarería, que tenía la población”

Mosen Manuel Evaristo Calvo y Cabello, Maluenda 1863

Cuentan que Justa y Rufína  fueron dos hermanas nacidas en Sevilla en el último tercio del siglo III en el seno de una acomodada familia cristiana. Quedaron huérfanas muy jóvenes por lo que tuvieron que hacerse cargo del negocio familiar, una tienda de alfarería.

Durante las festividades en honor a Venus, que se celebraban en su Híspalis natal, la comitiva con la imagen de la diosa pasó por su tienda,  pero las jóvenes rechazaron adorarla y por ello fueron juzgadas y condenadas por el prefecto romano Diogeniano. El martirio de la santas fue de lo más cruel, las ataron del techo por los cabellos y fueron flageladas, les arrancaron las uñas de los pies, descoyuntaron sus miembros y fueron descarnadas con garfios y arrastradas por caballos pero ellas siguieron firmes en su actitud de no adorar a los ídolos paganos. Devueltas a la cárcel el obispo de Sevilla consiguió dar la comunión a las dos hermanas tras lo cual Santa Justa expiró, subiendo su alma a los cielos tras lo cual su cuerpo arrojado a un pozo.

Rufina fue conducida al anfiteatro donde la enfrentaron a un león, el cual se amansó y comenzó a lamer los pies de la Santa. Diogeniano al ver semejante milagro montó en cólera mandando decapitar a la joven. Se deshicieron de su cuerpo, pero sus hermanos de fe consiguieron encontrarlo y junto con el de su hermana les dieron cristiana sepultura,..

Todo esto se narra en un maravilloso retablo gótico pintado por Domingo Ram y Juan Rius entre 1475 y 1477  que fue documentado por Fabián Mañas Ballestín. Esta maravilla de la pintura gótica se custodia en una de las iglesias más hermosas de la Comarca de Calatayud,  la de las Santas Justa y Rufina de Maluenda localidad que tiene especial devoción por las Santas hispalenses.

Su construcción finalizó en 1413, probablemente bajo la dirección de Mahoma Rami. La sobria fachada está enmarcada por dos pequeñas torres simétricas que destacan poco en altura y  tienen la función de campanario, están realizadas en mampostería y su decoración se limita a un voladizo de ladrillo a base de ménsulas escalonadas y sencillas ventanas de arco apuntado. La iglesia, presenta una galería de arcos en la parte superior, que a modo de ándito recorre todo su perímetro.

La portada, realizada en alabastro negro, nos abre el paso al interior del templo dispuesto en torno a una sola nave de tres tramos que termina en un ábside poligonal cubiertos con bóveda de crucería. Su magnífica decoración interior sorprende y  la sitúa dentro de las más bellas de Aragón. A base de agramilados y pintura mural, presenta en el primer cuerpo arcos mixtilíneos que se entrelazan hasta convertirse en una red que reviste sus muros hasta la imposta que corre por encima de las capillas, donde arranca la pintura mural imitando un despiece de ladrillos. La decoración del ábside es continuación de la de la nave, destacando en la bóveda la simulación de pequeños óculos con tracerías góticas y motivos heráldicos.  El presbiterio queda sobreelevado por gradas decoradas con azulejos del siglo XVI.

Un elemento muy particular de esta iglesia es el púlpito que mezcla decoración gótico-flamígera con decoración musulmana. Alzado sobre un basamento cónico invertido, con el antepecho poligonal, como el tornavoz y la escalera de acceso con la barandilla de protección, se hallan totalmente decorados en yeso tallado. En el basamento y antepecho del púlpito destacan los motivos ornamentales de tradición islámica.

En el tramo de los pies se localiza el coro, sobre bóveda rebajada de crucería sencilla decorada con pinturas murales, es un añadido posterior, pues gracias a los restos de decoración encontrados en el coro alto se ha determinado que el coro primitivo era mucho más bajo y probablemente estuvo soportado por una techumbre de madera.

Entre contrafuertes se abren capillas, las más cercanas al presbiterio presentan embocaduras decoradas, la del Rosario es una de las más bellas muestras del estilo plateresco de la Comarca de Calatayud y en ella también aparecen elementos decorativos de tradición islámica y enfrente de ésta encontramos la dedicada a San José  que alberga un retablo con un lienzo de la muerte de San José pintado por Vicente Berdusan.

La iglesia de las Santas Justa y Rufina es un referente del mudéjar aragonés, entrando en su interior la magia del mudéjar y de la pintura gótica no deja a nadie indiferente… no dudes en ponerte en contacto conmigo si quieres que te cuento todo esto y mucho más….