“ Sea memoria de la Capilla de Nª Sª de Malanca, habiéndose derribado y hundido hasta los cimientos la fábrica antigua que era de tapia de tierra y el techo de tablas, sin bóvedas y cosa de yeso, se renovó y se reedificó en la forma que ahora tiene y concluyó su fábrica al del mes de octubre de 1723”.

Cuenta San Braulio que San Millán nació “non procul a Villa Vergegio” no lejos de la villa de Berdejo (Vergegio)  en el año 459, según la tradición este lugar fue Turrispalia, la actual Torrelapaja. Según la tradición Millán era pastor, una noche tuvo un sueño divino que marcaría su vida, dejó su trabajo y tras pasar unos años  bajo la tutela de un eremita llamado Félix – que vivía en el castillo de Bilibio ( Bilbilis?)-  marchó hacia los montes Distercios, en la Rioja, donde permaneció cerca de 40 años hasta que el obispo de Tarazona, Didimo, lo reclamó y nombró cura de Vergegio (Berdejo).

Millán pasó unos años en su tierra natal y volvió a su retino riojano donde falleció en torno al 560. Pasaron varias décadas y sus paisanos se hicieron con parte de sus restos mortales, que aún se veneran en su pueblo, según cuenta San Braulio, desde el año 638.

Torrelapaja y Berdejo se separaron administrativamente en el año 1601, quedando sólo en común la administración de la casa hospital de San Millán y las llaves del arca en el que se custodiaban las reliquias del santo que en la actualidad preside el retablo mayor de la iglesia puesta bajo su advocación  en Torrelapaja.

La iglesia de San Millán es un hermoso templo renacentista de una sola nave con capillas entre contrafuertes. Realizado en piedra de sillería tiene su origen en un templo medieval profundamente reformado y agrandado en la segunda mitad del siglo XVII.

Se cubre con unas elegantes bóvedas de crucería estrellada excepto la cabecera, que lo hace con una cúpula barroca con linterna decorada profusamente con angelotes y motivos vegetales, fruto de una reforma de las últimas décadas del siglo XVII, momento en el que  se asentó el retablo mayor con la imagen del titular, sufragada por la Comunidad de Aldeas de Calatayud.

Desde el presbiterio, en el lado de la epístola, a través de un arco de medio punto se accede una de las capillas barrocas más hermosa de la Comarca de Calatayud, la dedicada a la Virgen de Malanca.

Cuenta la tradición que esta capilla, que según algunas noticias pudo ser la iglesia primitiva de la localidad, se levantada sobre los restos de la que en su momento había construido el propio San Millán,  sirviéndole de oratorio o lugar de retiro y posteriormente de enterramiento, pues según reza una inscripción en la pared  junto al acceso de la misma “aquí estuvo sepultado San Milán desde la pérdida de España hasta el año 1459”.

Según consta en el Libro Racional pág 34º la construcción de esta capilla finalizó en el año 1723:

“ Sea memoria de la Capilla de Nª Sª de Malanca, habiéndose derribado y hundido hasta los cimientos la fábrica antigua que era de tapia de tierra y el techo de tablas, sin bóvedas y cosa de yeso, se renovó y se reedificó en la forma que ahora tiene y concluyó su fábrica al del mes de octubre de 1723”.

El conjunto, de nave única y tres tramos,  aparece presidido por un retablo que cobija la talla románica de la Virgen de Malanca, realizado entre 1729 y 1730 acabándose de dorar y policromar  en 1740 por Juan de Morales el Joven.

El exorno decorativo de la capilla se resuelve con un impresionante conjunto de pinturas murales, vinculadas a la devoción de la Virgen María,  y se complementa con un exquisito arrimadero y  solado  realizados con más de 3000 azulejos de Muel colocado en 1766.

Sin duda uno de esos tesoros ocultos que esconden los pueblos de la Comarca de Calatayud y que yo estoy dispuesto a enseñarte…